Si hay una manera de apreciar el paso del tiempo, es a través de las fotografías y videos que, pasados los años, volvemos a ver y reparamos en cómo y cuánto ha cambiado todo. Las ciudades no son una excepción, sobre todo cuando están en continuo crecimiento y expansión y sus calles son recorridas por miles de personas al año. Madrid es una ciudad clave para entender los cambios que hemos experimentado como sociedad, tanto a nivel social, político o económico. Los turistas, las grandes empresas o los eventos multitudinarios que tienen la capital como escenario, pero también las crisis –como la actual que estamos viviendo ocasionada por la COVID19- dejan su huella en una ciudad que, a pesar de todo, sigue manteniendo ese espíritu de ciudad castiza, abierta y acogedora, un poco más grande que cuando Felipe II allá por el siglo XVI decidió traerse a la corte a esta villa en el centro de la Península Ibérica.

En FITENI estamos muy orgullosos de nuestra ciudad, de la riqueza que Madrid tiene a nivel arquitectónico, pero también de cómo ha ido evolucionando a lo largo de los años. Edificios que se han construido donde antes había solares, solares que han surgido donde antes había otras edificaciones…la ciudad está viva, y se mueve al ritmo que marcan sus habitantes. Pero para querer algo hay que conocerlo, hay que saber su historia, el porqué de su razón de ser. Por eso, en este apartado queremos compartiros algunos de los rincones de Madrid, pero tal y como eran hace ya algunos años. Para que cuando volvamos a pasar por la Castellana, subamos Alcalá hacia la Puerta del Sol o nos tomemos una caña los domingos junto al Rastro en la Ribera de Curtidores, seamos conscientes de todo lo que ha ido evolucionando la ciudad y el entorno que nos rodea. En blanco y negro o en color, la ciudad está viva y seguirá estándolo.

MADRID EN BLANCO Y NEGRO. MEMORIA FOTOGRÁFICA DE LA CIUDAD

Viaducto de la Calle Bailén

El viaducto de la Calle Bailén es una de las construcciones que más llaman la atención de Madrid, tanto por su tamaño y majestuosidad (tiene 23 metros de altura), como por las historias trágicas que arrastra, siendo conocido como el “puente de los suicidas” durante muchos años. Inaugurado en 1874, une la calle Bailén, a la altura de la Catedral de la Almudena con las Vistillas, en perpendicular sobre la calle Segovia y salvando una altura de más de 20 metros. Hace unos años, para evitar que (con intención o por accidente) la gente se tirara, se colocaron unas pantallas de metacrilato que protegen e impiden que se pueda saltar al vacío. Sin embargo, no impiden que se pueda tener una panorámica espectacular de la Casa de Campo, sobre todo en los meses más verdes de la primavera. Foto: Francesc Catalá-Roca. 1950.

La vendedora de periódicos

Ahora que los periódicos se leen online y que los kioskos se han convertido en pequeñas tiendas donde comprar agua, juguetes, bebidas, abanicos y una residual prensa que cada vez menos gente compra en papel, no está de más recordar escenas como esta. Hace apenas 50 años, los vendedores de periódicos como esta señora, ofrecían su mercancía a los viandantes, enganchando los periódicos en los hierros de la boca de metro de la Puerta del Sol a las puertas de la pastelería “La Mallorquina”. Foto: Pando Barrero. 1964.

La Puerta de Toledo

Hace algunas décadas, a comienzos del siglo XX, los tranvías madrileños pasaban bajo los arcos de la Puerta de Toledo, por unas calles empedradas donde circulaban también carros y carromatos tirados por caballos y borricos. Hoy en día, la Glorieta de la Puerta de Toledo mantiene el arco triunfal construido en 1827, pero la realidad no tiene nada que ver con la de entonces. Te invitamos a que un domingo después de dar un paseo por el Rastro, te acerques a disfrutar de un aperitivo en alguno de los bares de la zona y observes cómo ha cambiado todo el entorno que rodea a la Glorieta. Año 1930.

La Cibeles

Uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, sobre todo para los seguidores del Real Madrid, es la plaza de la Cibeles, hoy junto al edificio del Ayuntamiento de la capital (antiguo palacio de Correos y Comunicaciones, obra del arquitecto Antonio Palacios). Sin embargo, y aunque parezca que se mantiene prácticamente igual, ha habido cambios muy importantes en esa zona de la ciudad. Para empezar, la fuente estaba más retranqueada, situada en lo que hoy día es el Paseo de Recoletos, y la calle Alcalá (con la Puerta de Alcalá al fondo) la recorrían tranvías tirados por caballos o mulas (llamados “tranvías de sangre”). ¿Qué más diferencias podéis apreciar?. Foto: J. Laurent. Anterior a 1895. Año en el que se cambió a su actual ubicación.

La fuente

Desde siempre el agua de Madrid se ha considerado de las mejores, porque desde que Bravo Murillo trajo el agua a la ciudad a través del Canal de Isabel II, esta venía directamente de la sierra, fresca y limpia. Sin embargo, hasta no hace muchos años todavía existían muchas casas que no disponían de suministro a la red. Por eso, ir a la fuente con un cántaro a llenarlo era una tarea muy común que muchas personas todavía recordarán. Labor desempeñada principalmente por las mujeres, en los años 50 podían verse estampas como esta en la fuente situada en la Calla Alcalá, cerca de Correos, donde un grupo de señoras iban a llenar sus ollas y cubos con el agua de la fuente.

Complejo AZCA

El crecimiento que sufrió Madrid durante los años 50 y 60 fue exponencial y dio lugar a muchos de los centros comerciales y de negocios de hoy en día. El complejo Azca es uno de ellos, como ya os contamos aquí, fue una ambiciosa propuesta construida a finales de los años 60 inspirada en el Rockefeller Centre de Nueva York. En esta foto se puede ver cómo era el paso de la Castellana en esa época, cuando se estaban construyendo muchos de los rascacielos que hoy en día son la sede de bancos, multinacionales y oficinas de muchas empresas. Un detalle, ¿os habéis fijado qué pequeñito parece el Bernabéu en esta foto?.